.....................................................PORQUE EL HOMBRE DESCUBRE EN SUS SILENCIOS
.........................................................QUE SU HERMOSO LENGUAJE SE LE AGOSTA
...........................................................................José Gorostiza
lunes 14 de diciembre de 2009
Nueva casa
(Alhambra, entre Necaxa y Víctor Hugo. Colonia Portales, a 2.5 cuadras del metro y a 1 del mercado).
La felicidad cabe en cuatro paredes, sabiéndola acomodar.
jueves 3 de diciembre de 2009
Prólogo a un libro que será del viento
Para entender (más allá del canto emplumado
de esta tinta), su centro, su pasión, su certidumbre,
habrá que contagiarse de una emoción
precisa: habita, el centro de las cosas,
de las cosas todas (y digo: todas) el
aletear sin pausa de una verdad esdrújula.
En la savia y en el polvo, pájaros;
pájaros en medio de la hidrografía;
en el orgasmo, en la basura, en la voz
de una niña ciega, haciendo de Vivaldi, pan;
pájaros, viejos bailando con jaranas; pájaros,
el sabor del alimento, el mimbre,
el rojo palpitar de un viejo en cama,
los semáforos, las máquinas, los árboles.
En estas líneas, pájaros, y en estos
dedos, que van dejando ya esta página,
por temor a pretender el infinito,
ese pájaro inasible.
miércoles 4 de noviembre de 2009
Qué chistoso decía yo, y qué triste.
David Huerta
podría decir carajo, por ejemplo, cualquier objeto verbal que sacuda el enojo del aire líquido, como una piedra concéntrica,
decir refranes sobre la muerte de las reses,
citar el llanto de una mujer que se hizo fuego (Eneida, libro IV) para ser vista por quien partía abandonándola,
decir, podría decir, muertos el desengaño y la sorpresa, la iracunda secuela de los gritos, un puñado de excrecencias silogísticas
con el fin de desglosar el filo sutil pero terrible de las palabras dichas o entregadas al silencio.
y para qué
para qué decir que duermo con una doble salada fuente mojándome las sábanas,
que tengo una mujer (que nos tenemos) aislada en un lamento de nostalgia
porque dijo, buscando su respaldo, un haz de frases rotas
con el que hicieron un manojo de tormenta que sembraron con sus bocas en mi casa,
que llegado el punto, repetidas veces, en que creo que ya nada podría entristecernos,
siguen nuestros ojos, cuarteta jánica, con una cara hacia atrás, oliendo las cenizas de lo que fue y pudo seguir siendo,
y con la otra clavada en el presente y su olor un poco a mierda, y cómo mirar hacia el futuro en este tema, si las naves de su verse en el espejo
parecen haber sido quemadas de antemano.
para qué la rabia o el reclamo,
las pisadas de mis dedos en el camino articulado de mi lenguaje sucio de sal y sombra.
insistir en que lo diferente es la base del amor, de los fuegos de artificio, de tantas cosas,
para qué
si cuando uno no quiere abrir los tímpanos o desnudar los párpados,
puede, gota por gota, morirse el tiempo.
martes 6 de octubre de 2009
sábado 3 de octubre de 2009
Ensayo 1
Hay fuerzas instintivas que, aparentemente, están más allá de lo que puede comprender el hombre. No hablo del hambre o de la sed, o de la urgencia para reproducirse.
Hablo de las rutas migratorias, por ejemplo,
de esas mariposas que, cuando yo era niño,
hacían que los coches en una carretera
tuvieran que ir despacio para no matarlas;
hablo de que antes, en no sé qué lugar,
se sabía que estaba a punto de acabar el invierno
porque del cielo empezaban
a llover sombras de aves blancas.
Sin duda la razón es el clima o la escasez de algo;
pero esos animales vuelven
(ya, tan sólo, en la palabra volver está el misterio)
al mismo punto.
Los salmones son peces anádromos.
Es decir: nacen y se reproducen en el mismo lugar (un río),
aunque pasen la mayor parte de su vida en el océano.
Los salmones vuelven,
nadan contra una fuerza, sin duda superior;
contra un mazo veloz de agua enrabiada
para dejar su especie, para dejar
otro pequeño futuro migratorio,
a que florezca.
El hombre tiene otras urgencias
pero también regresa
vuelve
a los que cree
caminos fértiles y húmedos
para dejar sus frutos.
Uno vive. Habita el tiempo.
Si acaso, piensa
y trabaja.
Pero hay veces en que uno debe decidir
si cortar un río a la mitad con nuestra fuerza
o seguir habitando lo apacible.
Una mujer puso un camino contra el agua
Y rasgándose
la boca
alcanzó a decir: "no estoy de acuerdo".
Murió su voz, debilitada,
pero después
floreció una nueva voz por sobre el río.
Más hermosa
y fuerte.
lunes 28 de septiembre de 2009
De Anaïs Abreu.
la evaporación/el espejismo que habita lo inasible
sin embargo: te toco y permaneces."
(Muchas gracias por este regalo inmenso)
lunes 14 de septiembre de 2009
Lluvia

A mí me gusta
ver la lluvia,
pegar la cara en las ventanas
y escucharla, olerla,
y sentir su frío.
Incluso me gusta,
a veces,
empaparme
como hecho de pasto,
y correr
y resbalarme y manchar el lodo.
Yo sé que la lluvia
no quiere
ser hermosa,
que no fue,
al menos eso creo,
hecha por nadie,
más que por el sol y el agua,
y que ninguno de ellos
moldeó sus hilos
pensando en la belleza.
Es bella, sin embargo,
y más así, detrás de los cristales,
bajo techo,
o cayendo encima
cuando uno sabe
que llegará a casa
a quitarse los zapatos y las telas,
los dejará colgados,
y prenderá una lluvia artificial y cálida,
pequeña,
antes de seguir el tiempo.
Yo no sé qué dirá la gente que a diferencia mía
no tiene casa, o que tiene una casa frágil
habitada por los huecos y rednijas.
O qué dirá la gente que hace días nadaba en sus cocinas,
en sus calles, que abrazaba a sus niños contra el pecho, aferrados a una puerta,
mirando sus trastes hechos peces grises, su tele y demás máquinas
huyendo como troncos mutilados,
y autos, aballenados, golpeándose los unos a los otros.
Yo no sé si algún día la lluvia podrá ser
unánime, democrática, justa, equitativamente
amada, ni si algún día sabré yo
qué hacer con estas manos aplastadas,
impotentes, que pueden darse el lujo
de disfrutar la lluvia.
A pesar de todo,
seguiré pensándola bella,
con su violencia devastante,
pero bella.
martes 1 de septiembre de 2009
domingo 30 de agosto de 2009
Semillas para un himno nuevo
llevar a los niños al colegio/ buscar trabajo
porque sabemos que dejar de creer sería la muerte y algo /no ese mismo algo que compramos al vendedor ambulante/ un algo que no se come/ un algo que duerme en nuestra casa/ un algo que late como un zapatito en nuestro pecho: nos hace seguir vivos"
sábado 15 de agosto de 2009
Habla una bailarina

No es que sea ligera:
conozco mi volumen
y mi peso, domino
como una piedra bien lanzada que rebota
sobre el agua, mis contornos.
Lleno el aire.
Piso firme.
Respiro como el agua
evaporándose.
Soy, yo misma,
una vida más allá de lo vivible;
algo entre ritmo y carne
que florece.
para Anaïs.
lunes 10 de agosto de 2009
Curso de creación literaria para jóvenes
Xalapa, julio 2009.

